La mayoría de los problemas de canaletas no son por el material en sí, sino por tres causas muy comunes: acumulación de hojas y sarro que tapan el paso del agua, pendiente insuficiente o invertida que impide que el agua llegue al bajante, y uniones o fijaciones que se sueltan con los años y generan fugas puntuales.
Antes de reparar cualquier fuga revisamos el sistema completo: estado del material, pendiente real, estado de los bajantes y si hay suficientes puntos de desagüe para el tamaño del techo. Reparar solo el punto que gotea sin corregir la causa de fondo suele significar volver a llamar al año siguiente.
En canaletas de larga data también revisamos corrosión interna, que no siempre se ve desde abajo pero debilita el material hasta perforarlo. Cuando el daño es puntual, reparamos por tramos; cuando el sistema completo ya cumplió su vida útil, te lo decimos con la misma honestidad que aplicamos en techos.
En una casa de Ñuñoa el agua caía directo sobre el muro de la entrada cada vez que llovía fuerte, manchando la pintura exterior. La canaleta tenía un tramo con pendiente invertida, probablemente desde la instalación original. Corregimos la pendiente y agregamos un punto de desagüe adicional; el problema no ha vuelto a repetirse.
¿Tus canaletas desbordan cuando llueve fuerte?
Revisamos pendiente, uniones y bajantes para encontrar la causa real, no solo el punto que gotea.