Las tejas de arcilla y hormigón son resistentes, pero no indestructibles: el paso de gente sobre el techo, el granizo y el simple desgaste con los años terminan trisando o quebrando piezas puntuales. El problema es que una sola teja dañada puede filtrar agua durante varias temporadas antes de que la gotera se note claramente adentro.

El cambio de tejas parece simple pero tiene un detalle técnico importante: el traslapo. Cada teja se apoya parcialmente sobre la de abajo, y si al reponer una pieza no se respeta ese traslapo —o se usa una teja de otro perfil— el sello se pierde igual, aunque la teja se vea ‘puesta’. Por eso revisamos también las piezas vecinas, no solo la que está visiblemente quebrada.

Cuando el modelo de teja original ya no se fabrica, buscamos la coincidencia más cercana en forma y color, o reubicamos tejas sanas de zonas menos visibles hacia el frente, usando la teja de reemplazo en la zona menos expuesta. Siempre te mostramos la opción antes de instalar nada.

Las Condes

En una casa de Las Condes, una empresa de telecomunicaciones había instalado una antena años atrás y dejó tres tejas trisadas sin avisar. La gotera apareció recién la temporada siguiente, en la habitación de al lado. Repusimos las tres piezas con tejas de perfil idéntico y corregimos el traslapo; no ha habido filtraciones desde entonces.

¿Se te quebró o corrió una teja?

Mientras antes se repone, menos tiempo tiene el agua para infiltrarse en la estructura.

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