Prioridad uno: seguridad, no el techo
Si el viento sigue fuerte o está lloviendo, no subas al techo bajo ninguna circunstancia. El riesgo de accidente en esas condiciones es mucho mayor que el daño adicional de esperar unas horas a que las condiciones mejoren.
Proteger el interior mientras tanto
Si hay una abertura visible desde adentro, mueve muebles y objetos de valor lejos de esa zona y cubre lo que no se pueda mover con plástico o lonas. Si tienes acceso seguro al espacio bajo el techo, coloca recipientes para contener el agua que pueda seguir entrando.
Cubrir desde afuera solo si es seguro
Si las condiciones ya mejoraron, sin viento fuerte ni lluvia activa, una cobertura temporal con lona bien asegurada puede evitar que entre más agua mientras se consigue el material definitivo. Esto debería hacerlo alguien con experiencia trabajando en altura; no es el momento de improvisar sin equipo de seguridad.
Qué documentar para el seguro
Si tienes seguro de hogar, toma fotos del daño antes de mover o cubrir cualquier cosa, incluyendo la zona del techo afectada y cualquier daño visible en el interior. La mayoría de las compañías piden este registro antes de iniciar cualquier reparación.
La reparación definitiva
Una vez asegurada la zona, la reparación definitiva debe revisar no solo la parte visiblemente dañada sino también las fijaciones y piezas vecinas, que suelen quedar debilitadas por la misma ráfaga aunque no se hayan soltado del todo. Atendemos este tipo de emergencias con prioridad, justamente porque el tiempo entre el daño y la cobertura temporal es lo que más afecta el resultado final.
¿Se voló parte de tu techo ahora mismo?
Escríbenos y coordinamos una atención de emergencia lo antes posible.